Tanta gracia se ha marchitado.
Entre caricias de plata y besos de oro.
¿Quién ha cambiado?
Su sonrisa, una cualquiera.
Pero en fin una gran obra solo fue una exposición temporal.
Entre coche y andén la han dejado.
Imaginándose un amor en vano.
Ayer, entre besos y rosas.
Hoy, descansa entre recuerdos.
A diario entrada libre.
Vayamos al Museo del Prado.
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